De Juana es autor confeso del asesinato de 25 personas. Con motivo de esos asesinatos permaneció encarcelado durante más de 18 años.
Con posterioridad, escribió dos artículos de opinión en el diario Gara. Por ello fue condenado en la Audiencia Nacional a 12 años y 7 meses de prisión.
La anterior pena fue rebajada por el Tribunal Supremo a 3 años de prisión.
En agosto de 2008 la Audiencia Nacional lo volvió a imputar; en este caso por un delito de enaltecimiento del terrorismo. El motivo fue una supuesta carta que fue leída en un acto celebrado para homenajearle.
De Juana no asistió a dicho acto.
De Juana ha negado ser el autor de dicha carta.
De Juana está en búsqueda y captura internacional por no haber comparecido para ser interrogado.
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Todo lo anterior son datos completamente objetivos. Mi opinión, que expongo a continuación, no le gustará a mucha gente:
- Este tipejo me parece un ser despreciable. Lamento tener que compartir el mundo que me ha tocado vivir con gentuza como ésta. Es un maldito asesino de mierda.
- Si hubiera sido su víctima, haría todo lo posible para quitarle la vida. Pero no lo he sido. Por lo tanto, a lo hora de expresar mi opinión, debo exigirme ser racional, objetivo y justo.
- De Juana ya ha cumplido la pena que le correspondía por sus 25 asesinatos. 18 años serán muy pocos para algunos, pero lo cierto es que se ha cumplido de manera escrupulosa con la legislación penal española.
- De acuerdo con el punto anterior, es injusto y antijurídico que De Juana pase un minuto más en la cárcel con motivo de sus 25 asesinatos.
- En cuanto a los delitos de opinión, personalmente me parecen una tomadura de pelo de muchísimo cuidado. No creo que la opinión haya que penarla. Me parece peligroso. Extiendo este pensamiento a la Ley de Partidos Políticos.
- Es intolerable la persecución penal a la que se está sometiendo a este hijoputa. Se le está aplicando el Derecho Penal del Enemigo.
- Estamos creando un martir. Y los martires suelen ser utilizados como argumento y excusa para seguir causando dolor.
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A mi padre siempre le han gustado las pelis de indios y vaqueros. Supongo que por eso yo las he aborrecido hasta hace no mucho tiempo. Maldito Edipo.
En fin, al grano… Este entretenidísimo thriller es un remake del western original de 1957 dirigido por Delmer Davies y que yo, como buen infraser que soy, no he visto, por lo que mi crítica necesariamente ha de ser algo descafeinada. En cualquier caso debo decir que ”El tren de las 3:10″ es de lo mejorcito que he visto últimamente en el cine.
Los personajes malvados y de conducta reprobable son de largo mis preferidos y en esta ocasión Rusell Crowe interpreta a un forajido (como mola esta palabra) con un mundo interior, no voy a decir apasionante, pero sí lleno de pasiones, que lo convierte en muy atractivo. Su actuación es mucho más que correcta y por ello, cuando salí del cine, lamenté profundamente no tener un caballo y un revólver. Eso sí, no me privé de desafiar con la mirada a todos los mindundis con los que me crucé. Doy gracias al buen cine por estos delirios de grandeza que me produce.
Por su parte, Christian Bale interpreta correctamente a un apacible y desgraciado ranchero que, si bien en un principio no conecta ni con su hijo ni con el espectador, al final del film deviene en el auténtico “chico de la película”. Este giro es probablemente lo que más me ha llamado la atención junto con el estupendo papel que desempeña un desconocido (para mí) Ben Foster: hay que ver lo cabronazo que puede llegar a ser este personaje (el segundo de abordo de la banda de forajidos) lleno de polvo y suciedad hasta en el alma.
No estoy capacitado para analizar con rigor la direción de una película, ni mucho menos la puesta en escena o la fotografía, pero he disfrutado como un enano y con eso me vale: los paisajes son cojonudos (aunque extrañamente no abundadan las grandes y míticas panorámicas propias del género); el ritmo narrativo es constante y preciso; las escenas de acción trepidantes (e imposibles, como mandan los cánones); los momentos de introspección pausados…
A pesar de rozar las 2 horas de duración esta ruda, auténtica y genuina peli de vaqueros no se hace en absoluto pesada y te deja con ganas de más, lo que sugiere que estamos ante un ejercicio cinematográfico muy destacado que, tras casi un año de retraso, por fin se estrena en España.
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