En la legislación española se contemplan tres supuestos en los que no está penado el aborto:
1- Que sea necesario para evitar un grave peligro para la salud física o psíquica de la madre. Se require dictámen emitido por un médico distinto del que va a practicar el aborto. En caso de urgencia por riesgo vital, se puede prescindir del dictámen y del consentimiento expreso (de la madre).
2- Que se presuma que el feto nacerá con graves taras físicas o psíquicas. Requisitos: plazo máximo de 22 semanas y dictámen de 2 médicos distintos del que va a practicar el aborto.
3- Que el emabarazo sea fruto de un delito de violación denunciado, y con el plazo máximo de 12 semanas de gestación.
En contra de lo que pudiera parecer por anteriores posts, el aborto es una de esas cuestiones que nunca he compartido con los que, como yo, son unos rojos asquerosos.
Evidentemente estoy completamente a favor del aborto terapéutico: en caso de que haya peligro para la vida de la madre se puede abortar libremente. En ese caso entran en colisión el derecho a la vida de la madre y el del feto. Y como los dos derechos son igualmente importantes, entiendo que el instinto de supervivencia de la madre haga primar su derecho a la vida frente al del feto. Sin embargo, en España el aborto terapéutico es un auténtico coladero de abortos reprobables (desde mi punto de vista, claro).
Me explico. Como he dicho anteriormente, en la legislación española se establece que no se penará el aborto cuando “sea necesario para evitar un grave peligro para la salud física o psíquica de la madre”. El “grave peligro para la salud física” lo he tratado en el párrafo anterior, pero ¿qué es un “grave peligro para la salud psíquica“?. Aquí es donde se encuentra el coladero al que antes me refería. A través de una interpretación torticera y cruel del concepto “salud psíquica“, en España se está abortando por causas que no tienen nada que ver con la “salud psíquica“, más bien por razones económicas, sociales, de proyección laboral etc…
Creo firmemente que vivimos en un país lo suficientemente civilizado para que una adolescente de 16 años pueda criar un hijo “no deseado” sin que se le “arruíne la vida”.
Creo firmemente que vivimos en un país lo suficientemente civilizado para tener la infraestructura necesaria para dar en adopción los hijos que por razones económicas no podamos mantener.
Creo firmemente que vivimos en un país lo suficientemente civilizado para que sus ciudadanos desechen trabajar en empresas que penalicen el embarazo de sus empleadas.
Los otros dos supuestos despenalizados (que se presuma que el feto nacerá con graves taras físicas/psíquicas o que el embarazo sea fruto de una violación) me parecen acertados y creo que no presentan excesivos problemas en la realidad española.
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Por otra parte, parece ser que desde el Gobierno se pretende elaborar una nueva legislación que despenalice más supuestos. Al parecer se pretende confeccionar una “ley de plazos“. ¿Y eso qué es?.
Para explicar que es una “ley de plazos” en primer lugar me gustaría referirme a una frase mil y una veces repetida que me parece una frivolidad como la copa de un pino: “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Y una mierda. No sólo está en juego el derecho de las madres, también hay que velar por los derechos de los nasciturus (del feto, vaya). Y el principal derecho del nasciturus no es moco de pavo: el derecho a la vida. Casi nada.
La maldita frase suele suavizarse con lo que se viene conociendo como “ley de plazos”. Ignoro si el proyecto de ley socialista se va a decantar por una “ley de plazos” pura y dura, pero en cualquier caso conviene explicar que implicaría esa ley: que las madres tendrían potestad absoluta para decidir tener el niño durante un tiempo determinado (22 semanas probablemente). O sea, “nosotras parimos, nosotras decidimos en 22 semanas”. Y otra mierda. Me parece de una inocencia terrible el pensar que a las 5 semanas de embarazo lo que se lleva en el vientre no es “una persona”, más bien un garbancito. Desde ese punto de vista las mujeres no abortan, sino que se extirpan pequeños parásitos. “Eso no es un ser humano”, se suele argumentar. Que bestialidad: por supuesto que es un ser humano; irremediablemente es un ser humano.
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En definitiva, aún desconociendo el contenido de la nueva ley del aborto, me apetecía dejar constancia de mi opinón: eduquen sexualmente a sus hijos/as, no cambien la ley y aplíquenla mejor.