Blancasombra

Entradas clasificadas como ‘Literatura’

La Biblia de barro, de Julia Navarro

25 Septiembre, 2008 · Dejar un comentario

Pues sí, parece que definitivamente estoy aficionándome de nuevo a la lectura… menos mal, estaba acomplejado. En esta ocasión me he lanzado sobre este best seller monstruoso (más de 700 páginas, que se dice pronto…)

El libro es… como decirlo… una castaña descomunal. Manda huevos que me cueste leer una barbaridad y me trague tochos infumables como este. ¿Por qué demonios no aparqué el libro en su primer capítulo si ya sabía que iba a ser un peñazo? Pues muy sencillo, porque el libro entretiene a ratos, algunos personajes son apasionantes y la trama (a veces trepidante) está bien pensada, aunque su estructura sea muy deficiente.

“La Biblia de barro” pertenece a esa clase de libros con intrigas internacionales, personajes históricos, milenarios y místicos misterios de trascendencia universal y bla bla bla… en fin… puro y duro best seller al gusto de esta época.

Al libro le sobran, además de cientos de páginas, muchos personajes innecesarios y bastantes pasajes cansisnos y rolleros. Si la autora hubiera hecho un ejercicio de contención para concentrar la trama y la acción en lo verdaderamente importante, tal vez se hubiese aproximado a ese tótem de la literatura de usar y tirar que es “El código Da Vinci”; desde luego esa era su intención. No lo ha conseguido.

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El mundo, de Juan José Millás

28 Agosto, 2008 · 1 comentario

Me encanta escuchar la radio y ese es el medio a través del cual conocí a Juanjo Millás, que colabora en el programa de la Ventana de Gemma Nierga. También, aunque no asiduamente, leo sus columnas en El País. En ocasiones puede parecer un pedante de mucho cuidado, pero suele tener un original punto de vista sobre las cosas muy imaginativo.

Personalmente me la traen completamente al pairo los premios musicales, cinematográficos o, como es el caso, literarios; pero después de leer el disneylableEl niño con el pijama de rayas“, me eché de cabeza sobre el último premio Planeta.

Desde las primeras páginas, ya me di cuenta de que este libro no era como el de John Boyne. “El mundo” es literatura de verdad. Me resulta fascinante como los buenos escritores son capaces de navegar entre las palabras, pescando letra a letra, sensaciones, sentimientos… He disfrutado, degustado, cada palabra que a Millás se le ha antojado ponerme delante.

La novela es una autobiografía centrada, principalmente, en la niñez y primera adolescencia del escritor. Sin ningún tipo de autocomplacencia, Millás va desgranando unas vidas, unas existencias aparentemente anodinas y comunes. Sin embargo, como ya he dicho, escribe tan jodidamente bien que es un auténtico placer comprobar como te vas interesando por personas absolutamente prescindibles.

Asimismo, me produce una envidia gigantesca el no ser capaz de expresar el mundo interior como Millás hace: sencillo a veces, delicado otras, brutal y turbador casi siempre.

Sin embargo, hay una cosa que me ha llamado la atención. Cuando leí (hace mil años) la autobiografía de Terenci Moix me gustó mucho su honestidad a la hora de confesar sus maldades, sus pecados, sus culpas. Terenci no hacía más que tirarse piedras a su propio tejado. Por contra, en “El mundo” no he encontrado ningún atisbo parecido. No sé si ha sido intencionado o no, pero me ha sorprendido lo mucho que se respeta a sí mismo Millás.

En fin, querida audiencia inexistente, es imprescindible leerse este libro. Sólo por el deseo y la mala leche que te produce el saber que no existe un volumen 2 de la autobiografía, ya merece la pena.

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El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

11 Agosto, 2008 · 1 comentario

Ojo: contiene ligeros spoliers…

Hace bien poco me lamentaba por no leer, pero afortunadamente la semana pasada me lei “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne. Lo llevaba en la bolsa de la playa desde que empezó el verano y por fin una noche aburrida decidí echarle un ojo.

El libro se lee bien de un tirón, no se hace en absoluto pesado y la historia que cuenta es tremendamente accesible. Esto es lo más positivo que puedo decir del mismo, porque la verdad es que no deja de ser una chuminá como otra cualquiera en la que el “prota” es un niño que vive una historia francamente desgraciada.

Supongo que de haber leido este libro cuando tenía 15 años, sería hoy por hoy mi libro de cabecera. Pero no, lo he leido con 31 años y con los huevos más que repelaos, por lo que los truquitos literarios que se utilizan a lo largo de toda la novelita no han surtido en mí el efecto deseado. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la historia en si misma: niñito+nazis+campos de concetración. No deja de ser la típica variación de una fórmula más que explotada que sí, efectivamente, te llega a compungir el alma; pero que no por ello deja de ser un recurso fácil. Tiene todas las papeletas para acabar siendo adaptada al cine.

Yo, en mi asquerosa vanidad, puedo presumir de distinguir la buena literatura. Y desde luego este libro no es buena literatura; no está brillantemente escrito ni mucho menos. No sé si será un problema de la traducción, pero lo cierto es que hay libros que a medida que los vas leyendo te vas interesando, no sólo por el libro, si no por su autor. Y en este caso, su autor, me la trae completamente al pairo. Es una escritura plana, plana, plana…

En fin, no pretendo desilusionar a nadie (entre otras cosas, porque nadie me lee). En realidad si que recominedo la lectura del libro que, como ya he dicho, es muy amigable y ameno. Eso sí, debo aclarar que del mismo modo que hay “comida rápida”, también existe la “lectura rápida”; y éste libro desde luego es un “fast food” como la copa de un pino.

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No leo

5 Agosto, 2008 · 2 comentarios

En efecto. Hace más de un año que soy incapaz de leer un maldito libro. Diría incluso que son más de dos años. Lo peor de todo es que mis padres me inculcaron el placer de leer y yo solito, sin ayuda de nadie, lo he perdido completamente. Los últimos libros que leí fueron “El código Da Vinci” (tócate los huevos) y “La conjura contra América” de Philip Roth (me lo pasé teta). Y desde entonces… nada. Encefalograma plano.

Estoy más cerca de ser un infraser de lo que quisiera, últimamente sólo valgo para fabricar mierda: comer, cagar, comer, cagar, comer…

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