Hace un par de días se presentó la versión beta para Windows de Chrome, el nuevo navegador de Google. Aunque ando un poquito perezoso, viendo las relativamente buenas críticas que está recibiendo he decidio probarlo. Y me ha sorprendido lo estable, liviano, rápido e innovador (en la medida de lo posible) que es.
En casa tengo mi precioso Mac, pero en el trabajo tengo que pelearme con una pecera que corre XP. En este ordenador del trabajo uso exclusivamente Firefox (me niego a utilizar la bazofia de Explorer) y hasta hoy estaba absolutamente convencido de que no lo cambiaría por otro navegador; ni siquiera por Safari (la versión de Windows es bastante peor que la de Leopard). Y sin embargo, después de haber trasteado con Chrome durante un par de horas, éste se ha convertido en mi navegador por defecto.
¿Los motivos? Voy a hacer una pequeña lista:
1- Soy un culo de mal asiento. Me gusta cambiar más de lo aconsejable
2- Es de Google. Y los productos de Google me funcionan siempre a la primera: calendar, gmail, reader etc… (algún día explicaré porque no uso Blogger) y Chrome no es una excepción.
3- La pantalla de inicio (parecida a la de Opera) me parece un acierto total. Se trata de mosaico con miniaturas de las páginas que más habitualmente visitas. Es un ejercicio imaginativo que demuestra las horas de brain storming que habrán echado estos tíos de Google.
4- Es muy interesante que cada pestaña sea un proceso independiente. Puede que consuma más memoria, pero si se te cuelga una pestaña no te casca todo el programa.
5- Aunque al principio confunde, creo que me voy a acostumbrar a que hayan unificado la caja de direcciones y la de búsqueda. Cuanto más minimalista sea una aplicación, sin que ésta pierda potencial, mejor.
6- Me gusta que se hayan cepillado la barra de herramientas. En un navegador no se trabaja con los típicos menús de Archivo, Edición, Ayuda…
7- Y por último, como ya he dicho al principio, Chrome es estable, liviano y sorprendentemente rápido.
La verdad es que la dependencia que algunos tenemos de Google empieza a asustar un pelín… Aunque los que deben estar francamente acojonados son los de Firefox (que viven fundamentalmente de la pasta que les pasa Google) y Microsoft (como a Google se le ocurra sacar una distribución Linux no me quiero ni imaginar la que se va a montar…)
Lo peor, sin duda, el logotipo. Menuda mezcla más poco afortunada entre el Simon de toda la vida y el Windows Media Player…



