Blancasombra

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Deberíamos usar pañales. ¡Lo Exijo!

30 Septiembre, 2008 · Dejar un comentario

Siguiendo con mis estupideces varias, hoy quiero escribir acerca de uno de los inventos mas acojonantes y sumamente infrautilizados de la historia de la humanidad: los pañales. Un gran invento, por encima incluso de la rueda o la escritura.

Por algún extraño motivo que no acabo de desentrañar, después de haber vivido los primeros meses con pañales, en algún momento dado, a traición, a mala leche, tus progenitores te privan de tan preciada prenda. ¿Por qué, oh Dios cruel y vengativo, has hecho al hombre tan absurdamente racional?.

Ojalá los pañales fueran una prenda de uso habitual, como las camisetas, los vaqueros de campana o la vara de fustigar.

Ya me veo bailando como un poseso en la disco, sustituyendo mis pedos de alcohólico por auténticos y liberadores truños. Cagar en clase de Matemáticas mientras despejo una ecuación. O haciendo la declaración de la renta. Presentando un telediario, o en el debate sobre el Estado de la Nación: esa paradiña  en medio de una brillante intervención por parte del Jefe de la Oposición, ese entornar de ojos… ”discúlpenme Sus Señorías, me acabo de ir de vientre”. Qué placer…

¿Acaso no sería maravilloso acudir a la sección de pañales para adultos de El Corte Inglés?. Pañales de todos los tipos, colores y marcas. Pañales Loewe, Armani, Prada… Pañales de usar y tirar de marcas blancas. Pañales especiales superabsorventes para esos días “blandurrios”. Pañales jeans para grunges, con sus cuadros de leñador. Pañales con imperdibles para punkis. Pañales de seda Hello Kitty para cagarlos agusto. ¿Como sería un iPañal? Pañales de etiqueta e informales. Para verano, invierno o entretiempo.

Joder, tanto hablar de mierda me ha dado ganas de ver las noticias.

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Blade Runner (1982), de Ridley Scott. Mis paranoias

15 Septiembre, 2008 · 3 comentarios

A principios del siglo XXI la Tyrell Corporation desarrollo un nuevo tipo de robot llamado Nexus, un ser virtualmente idéntico al hombre y conocido como replicante.

Los replicantes Nexus-6 eran superiores en fuerza y agilidad y al menos iguales en inteligencia a los ingenieros de genética que los crearon.

En el espacio exterior los replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus-6 en una colonia sideral, los replicantes fueron declarados proscritos en la tierra bajo pena de muerte.

Brigadas de policía especiales con el nombre de unidades de Blade Runners, tenían ordenes de tirar a matar al ver a cualquier replicante invasor.

A esto no se le llamo ejecución, se le llamo retiro.

Así comienza una de las mejores películas de todos los tiempos y una de mis obsesiones más intensas. Por ese motivo en este post no voy a hacer una crítica de la película, sino que voy a vomitar algunos de mis pensamientos.

“Blade Runner” es la historia de una búsqueda; la historia de una inquietud humana. Existen unas constantes que se repiten en la mente de todos nosotros y esas constantes definen el pensamiento humano constituyendo sus iniciales premisas: quiénes somos, de dónde venimos, la muerte…

Roy Batty (interpretado por el escalofriante Rutger Hauer) a pesar de ser una robot tiene esas mismas inquietudes, le atormenta su efímera longevidad… por lo tanto, al margen de su concepción artificial, es humano porque siente, teme, ama y odia como un humano. Y qué es si no un hombre que lamenta que sus recuerdos mueran con él:

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais… atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Es hora de morir.

 

Las distintas versiones de Blade Runner

Existen varias versiones de la película: algunas son más violentas que otras, se inclluyen finales alternativos, escenas distintas etc… pero la diferencia fundamental es que en unas versiones Deckard (Harrison Ford) es humano y en otras un replicante. Ridley Scott cuando rodó la película lo hizo desde la premisa que Deckard era un replicante más. Los productores le obligaron a cambiar algunas escenas de tal manera que Deckard fuera humano.

Acertaron.

Por raro que parezca, me atrae más esta segunda idea, pues el dilema moral que se le plantea a Deckard y, por extensión, al espectador, es más intenso. De este modo Deckard asume la naturaleza humana de los replicantes y los respeta por este motivo, elimina cualquier diferencia existente entre aquellos y los humanos. Deckard escapa con Rachel porque la siente como él: humana.

Si Deckard fuese un replicante más, nos encontraríamos ante una inicial simple traición de Deckard hacia los de su especie y su posterior redención; eliminaríamos de un plumazo la idea de que es humano el que siente como un humano. Por eso Roy en la escena final decide salvar a Deckard; porque ama tanto su vida, que ama incluso cualquier tipo de vida, la ajena… y en este sentido la película sólo es congruente si Roy salva a Deckard, un humano más (y no a un replicante). Pondré un ejemplo tonto para explicar mejor porque pienso que Deckard debe ser un humano: ¿os acordáis de “La lista de Schindler”? La peli de Steven Spielberg sólo tiene sentido si Schindler es un nazi. Si fuese un judío sus actos no tendrían la misma trascendencia. 

También me parece interesante señalar la diferencia esencial entre el inspector Gaff (Edward James Olmos) y Roy. No hay duda de que Gaff (el otro Blade Runner) es humano, tan desgraciadamente humano que sólo decide no matar a Rachell porque sabe que Deckard huirá con ella, pudiendo Gaff optar al ascenso que merece Deckard. Y ya hemos comentado las razones por las que Roy salva a Deckard en la escena final. ¿Quién es, entonces, más humano? o dicho de otra manera ¿quién encarna mejor el ideal humano de respeto hacia el prójimo? Roy, sin duda.

Al margen del acierto que supone que Deckard sea humano, la versión de los procutores (la original) también tiene cagadas considerables. Por ejemplo, la voz en off. Al parecer en los pases de prueba los primeros espectadores no entendían nada y por eso incluyeron el recurso de la voz en off: explicaban los “incomprensibles” actos de Deckard y dulcificaban al personaje. Sin embargo, es impagable ver como Harrison Ford dispara por la espalda a una mujer desnuda que huye de él. La sensación hiper turbadora que te deja esa escena queda demasiado mitigada con la maldita voz en off

Otro de los errores de la versión de los productores es, sin duda alguna, el happy end. Nunca me han gustado, sobre todo cuando están impostados.

 

El test Voigt-Kampff

El test Voigt-Kampff analiza las reacciones del ojo ante determinadas preguntas. Se decide a quien se debe “retirar” mediante un test de empatía que mide sus resultados a través de una respuesta esencial y fundamentalmente física (fluctuación de la pupila, dilatación involuntaria del iris…).  El test Voigt-Kampff no es sino una máquina discriminatoria para legitimar la muerte.

De nuevo nos encontramos ante una vieja idea: los ojos son el espejo del alma. Este absurdo axioma, como tantos otros, se comportan como estigmas en el subconsciente colectivo.

 

Matar a Dios

La principal inquietud de Roy es detener la inexorable muerte programada de los replicantes. Para ello termina acudiendo ante Tyrell, su programador, su padre, su creador: Dios.

Roy, en una escena salvaje (sobre todo en la última versión) culmina el nihilismo de Nietzsche arrancándole los ojos a Tyrell, quién se confiesa incapaz de alargar la vida del superhombre que ha creado. Los ojos, en esta película, son mucho más de lo que parecen.

 

El legado de un oscuro futuro

Blade Runner es, si no la primera, una de las primeras películas donde se crea un futuro oscuro, permanentemente lluvioso y sucio, donde se entremezclan el lujo más extravagante y los barrios más sombríos. Enormes y espectaculares edificios con numerosos puntos de luz contrarrestran las deprimentes estructuras decadentes con tubos de neon. Vehículos que sobrevuelan bicicletas cochambrosas, multiculturalidad, mezcla de idiomas, religiones eminentemente asiáticas, sonidos extraños y evocadoras melodías siempre tristes… Imposible olvidar las intrigantes imágenes de los mensajes publicitarios en las grandes pantallas que hay por toda la ciudad. ¿Cuántas veces se han recreado estos ambientes desde entonces?.

Hay demasiadas escenas y secuencias maravillosas en la película y no puedo enlazar a videos de YouTube de todas ellas. He preferido dejaros un montaje con la música compuesta por Vangelis para la película. Otro pedazo de obra maestra, en este caso de la música electrónica y planeadora.

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Botón de eyección

12 Septiembre, 2008 · Dejar un comentario

Todo el mundo conoce el botón de eyección de los aviones: te acaban de disparar y te han dado en las turbinas, tu F-18 está apunto de estallar, presa del pánico presionas el botón de eyección y zzzzZZZZUUUMMMmmm!!!… huyes del avión que iba a ser tu tumba y te encuentras descendiendo con tu paracaídas rodeado del trinar de los pajaritos.

Me encanta el concepto “botón de eyección”. Deberían implementarlo en el día a día. Por ejemplo:

a) le entras a una chica que está en la barra, pero en seguida te das cuenta de que estás cometiendo una equivocación: es tonta del culo, tiene mala leche, halitosis, novio y le encanta el reguetón. Solución: botón de eyección y que le den morcilla.

b) vas andando por la calle, desafiando a la plebe y sintiéndote un tío importante porque acabas de ver El Padrino. En ese momento ves como unos tíos se descojonan de ti porque llevas la bragueta bajada y cuando te la estás disimuladamente subiendo, te escoñas contra una farola. Solución: botón de eyección.

c) acabas de hacer la mega compra de después del verano. La cajera del Mercadona te dice: “ciento dos con cincuenta y nueve, caballero ¿el colutorio antidiarréico también es suyo?”. La cola llega hasta la carnicería, y te acabas de dar cuenta de que la cartera te la has dejado en casa. Solución: ¿cuál si no? Botón de eyección.

d) te acabas de fumar un canuto de campeonato antes de tu clase de Derecho Constitucional. Decides entrar porque sabes que te vas a sentar al lado de la misteriosa chica que siempre va sola y tiene un Golf descapotable. El catedrático, que es un hijoputa de mucho cuidado, decide cebarse contigo: “¿usted, el de la camisa rosa con calaveras, teniendo en cuenta que nuestra forma política del Estado es la Monarquía parlamentaria, entre la trilogía clásica de poderes, ¿cuál ocupa un papel predominante en nuestra Constitución?” zzzzZZZZUUUMMMmmm!!!

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Somos universos infinitos

13 Agosto, 2008 · 1 comentario

Según la Wikipedia, un fractal es un objeto semi geométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas.

Los fractales implican que se puede comprender y asimilar un todo a partir de una fracción del mismo. Partiendo de esa premisa, no deben existir diferencias entre el sistema solar y un átomo: todo se reduce a objetos (planetas o electrones) que orbitan alrededor de otros (estrellas o neutrones).

Por otra parte, el hecho de que el universo sea infinito implica que también lo sea en su sentido negativo. En otras palabras: no tiene ni principio ni final. Por lo tanto, el planeta Tierra, como parte integrante del universo infinito, debe ser asimismo infinito, inabarcable.

Nosotros. Yo. Tu formas parte de esa cosa que llamamos universo y que es infinito. Podemos concretar que tu cuerpo empieza a partir de tu piel, de tu pelo, de tus uñas. Esas son tus falsas fronteras exteriores con el resto del universo. Pero ¿dónde acabas? Las células de las que estás hecho están formadas por moléculas, las cuales a su vez están compuestas por átomos, que están constituidos por electrones, protones y neutrones, y estos por quarks, preones… y así hasta el infinito.

Eres infinito. Un universo infinito formado por miles de galaxias. Es bonito pensar que el hecho de estar vivo implica la posibilidad de que asimismo albergues en tu interior, en algún planeta dentro de ti, otras vidas. Es bonito pensar que la fecundación de un óvulo  constituya el big-bang de una nueva galaxia. Es inevitable pensar que las células cancerosas no sean sino agujeros negros, estrellas muertas.

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